CORDILLERA DE LA COSTA

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CORDILLERA DE LA COSTA

Mensaje  YulyOrtega el Dom Nov 30, 2008 8:34 pm

Cordillera de la Costa
///Hace unos 80 millones de años, al norte de Venezuela empezó a elevarse la Serranía del Litoral, que cuenta en la actualidad con cumbres que sobrepasan los 2.000 m. de altitud. Otro proceso tectónico más reciente determinó el surgimiento de la Serranía del Interior creando, hace unos 12 millones de años, el perfil básico de esta zona, llamada por los que intentan clasificar las regiones de Venezuela: Cordillera Central.

///Estos procesos dieron lugar a depresiones de gran magnitud que, matizadas por el acarreo de materiales definen la cuenca del Lago de Valencia y los Valles del Tuy, Caracas, Aragua y Barlovento con sus numerosos ríos de diverso caudal. Las serranías aún se elevan lentamente y las fuerzas tectónicas se expresan periódicamente en sismos de variada intensidad, sacudiendo este complejo mosaico geológico.

///El fenómeno tectónico que dio origen a la cuenca de Cariaco separó a la Cordillera de la Costa de Venezuela, de tal manera que hoy puede hablarse del sistema central y separadamente del sistema oriental. Ambos tienen similitud geológica que los emparenta incluso con el norte de la Isla de Trinidad. La Cordillera Central se trata de una formación montañosa similar a la del centro, aunque con alturas menores.

///Sin duda ésta es la zona más intervenida del país, y al intenso uso de las tierras para la agricultura se suma el efecto de la urbanización. El resultado son amplias áreas fuertemente erosionadas, procesos agudos de sedimentación en los valles, inestabilidad en las laderas y contaminación del aire y el agua.


Esta compleja región es dividida en ocasiones en Cordillera Central y Cordillera Oriental, constituye las elevaciones ubicadas al norte del país, concentrando a los estados: Parte de Yaracuy, Lara, el norte de Cojedes y Guárico, Miranda, Carabobo, Aragua, Dtto. Federal, el norte de Anzoátegui y Sucre.

///La Cordillera Central se extiende a lo largo de la costa septentrional hasta la depresión del Río Unare en el Este, alcanzando su punto más alto en el Pico Naiguatá a 2.765 msnm. En su punto más bajo, el límite coincide con la cota de los 250 m. y antes de conectarse con la región de los andes, al oeste. En el sur, se solapa por la ecorregión de los Llanos y al norte se cierra con el borde de la línea de la costa actual.







ORTEGA YULY C.I. 10504453
II SEMESTRE ADMÒN Y RIESGO
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POTENCIAL DE DESASTRES EN LA REGION DE LA CORDILLERA DE LA COSTA, EN FUNCION DE SUS CARACTERISTICAS Y POBLACIONES[/b].

Mensaje  YASMIRA el Miér Dic 03, 2008 4:30 am

EQUIPO # 01:4to SEMESTRE DE ADM. DESASTRES, SECCIÒN TA NAGUANAGUA.
YASMIRA MORALES ( 01)
JOSÈ GIRÒN (26)
CARLOS ANTONIO (21)
JOSUE MANRIQUE (16)
MARIA MATHIE (11)
MARIANA GUZMAN (06)

POTENCIAL DE DESASTRES EN LA REGION DE LA CORDILLERA DE LA COSTA, EN FUNCION DE SUS CARACTERISTICAS Y POBLACIONES.

El Litoral Central de Venezuela es un extenso y estrecho borde costero, ubicado al norte de Venezuela, con límites en el mar Caribe. El borde es definido por la Cordillera de la Costa , la cual conforma un frente montañoso con varias montañas de más de 2000 m (la mayor es el Pico Naiguatá, con más de 3000mts, y presenta pequeños espacios para la ocupación urbana, espacio éste que se constituyó geológicamente de manera progresiva, durante siglos, mediante procesos de deslave que arrastraron sedimentos de lo interno de las montañas, los cuales generaron plataformas llamadas abanicos aluvionales, que permitieron con el paso del tiempo la ocupación humana y creación de un espacio urbano en el Litoral Central de Venezuela, como proyección de las montañas hacia el mar, en un hermoso paisaje natural, ejemplo de ello es el cono aluvional de Carmen de Uría.
Tal vez hoy, sólo después del impacto que nos dejó la lamentable tragedia de diciembre de 1999, evento catastrófico, que causó cerca de 15.000 muertos o desaparecidos, unos 3.500 millones de dólares en pérdidas, 15.000 viviendas fueron destruidas y 75.000 quedaron sin hogar, y su vez han retrasado esfuerzos por mejorar las condiciones de vida de nuestras poblaciones; hemos tomado conciencia, como sociedad, que la geografía del estado Vargas, y la existencia de muchas de sus franjas costeras actualmente habitadas, han sido el resultado de la acumulación progresiva de capas de sedimentos provenientes de deslaves en las montañas, a través de distintas edades geológicas, para formar los denominados abanicos aluvionales, que se proyectan hacia el mar. Para la historia del hombre, estos eventos son muy poco frecuentes, pero para edades geológicas, han ocurrido de manera repetida. Antes de la ocurrencia de las intensas lluvias de Vargas en diciembre de 1999, los venezolanos en general no nos habíamos percatado que las costas del Estado Vargas y las posibilidades de ocupación urbana se habían creado precisamente de esa manera.
EL ESTADO VARGAS, VENEZUELA
Está ubicado al norte de Venezuela. Algunas características:
• 1.496,5 Kms2
• Litoral Central
• 45 Km de costas en el Caribe
• 32 playas
• 346.780 habitantes
• Zona de recreación de los habitantes de Caracas
• Puerto y Aeropuerto más importante del país y entrada de América del Sur
Los límites del estado Vargas son desde el río Maya ubicado en el estado Aragua, hasta el río Chuspa que se encuentra en el estado Miranda. En el norte, limita con el mar Caribe y al sur con la cordillera de la costa.

CARACTERISTICAS DE LAS PRECIPITACIONES OCURRIDAS EN 1999
 Las precipitaciones registradas en la estación meteorológica del aeropuerto de Maiquetía, presentaron un promedio anual de 510 milímetros durante los últimos cuarenta años.
 Se multiplicaron de manera significativa alcanzando 1910mm. Adicionalmente, debe señalarse que las lluvias acumuladas hasta el mes de octubre, presentaban una proyección anual del orden de unos 500mm. Pero hacia finales de año se produjeron importantes incrementos en relación con la referencia promedio.
 La noche del 15 al 16 de diciembre de 1999, las lluvias originaron la transformación de pequeños riachuelos de verano en ríos inmensos que bajaron de las montañas. El efecto de pendientes mayores a 30º, una vez saturados los suelos por la acumulación de las precipitaciones, generaron numerosos movimientos de masa y progresivamente produjeron erosión, desprendimiento de la capa vegetal, arrastre de sedimentos y formación de flujos de lodo, materiales vegetales y troncos en un flujo que fue aumentando en densidad por la mezcla con material fino, hasta ser capaz de levantar rocas de gran magnitud, desplazándolas grandes distancias.
 Los flujos fueron de densidades y características muy variadas, desde flujos de agua, de ocurrencia anual, hasta flujos hiperconcentrados y de detritos (Grases et al, 2000, Urbani, et al, 2000). Este proceso destruyó edificaciones y todo tipo de infraestructura, produjo pérdida de la capa vegetal en zonas montañosas, alteró historias locales, cambió la geografía, desapareció playas y modificó el frente costero y produjo severos daños en asentamientos urbanos, generó muerte y desolación en el Estado Vargas y un profundo pesar en el pueblo venezolano, ensombreciendo la celebración de la navidad del año 1999 y la llegada del nuevo milenio.
 Se analizó el fenómeno ocurrido en 1999, y al compararlo con el ocurrido en 1951, en el, cual también se produjeron fuertes lluvias y arrastre de sedimentos, se determinó que el fenómeno de 1999 tuvo un mayor poder destructivo (Urbani et al, 2000).
 El evento fue de carácter extraordinario y único a escala mundial, en lo que se refiere a erosión, transporte y deposición de materiales por procesos fluviales.
 Los aludes torrenciales modificaron significativamente la línea de costa del litoral central en una franja de 50km aproximadamente, depositando un estimado de 20 millones de metros cúbicos en los conos de deyección de las quebradas”, “una estimación del período de retorno
 Para las lluvias máximas de 24 horas lo ubica en el orden de 500 años.
Maiquetía- La Guaira- Punta de Mulatos- Macuto- El Cojo- Camurí Chico- Los Corales Caraballeda - Tanaguarena - Carmen de Uría
LA SITUACIÓN URBANA PREVIA A LA OCURRENCIA DE LA CATÁSTROFE
El litoral central presenta un particular el potencial de calidad de vida, dado el paisaje y el potencial económico (puerto, aeropuerto y turismo nacional e internacional). Esto ha sido poco desarrollado y antes del deslave, el desarrollo urbano era muy precario. Esta situación se vio empeorada por la ocurrencia del deslave.
Las características de la realidad urbana previa al deslave pueden resumirse:
• Emplazamiento de alto valor escénico.
• Estrecha franja urbanizable entre el mar y la montaña.
• Red vial congestionada, discontinua e insuficiente
• Desarrollos urbanos desordenados.
• Servicios públicos insuficientes y deteriorados
• Ocupación ilegal del Parque Nacional El Ávila (limitada oficialmente a la cota 120m).
• Cascos históricos deteriorados
• Ríos y playas contaminados (insuficiencia de servicios de tratamiento de aguas y vertederos de desechos sólidos por parte de la población por falta de educación)
• Ausencia de programas de atención a emergencias
• Inexistencia de obras hidráulicas para el control de torrentes (sólo existían el canal de San Julián, el cual no había sido construido en su totalidad, y una presa cerrada en la quebrada Curucutí).
• Principales asentamientos urbanos localizados sobre conos de deyección de los ríos.

TERREMOTO DE CARIACO ESTADO SUCRE
El sismo o terremoto de Cariaco se considera el más grave ocurrido en Venezuela desde el terremoto que afectó a la ciudad de Caracas el 29 de julio de 1967. En este último sismo resultó particularmente importante la ruptura superficial que se produjo en el segmento de la Falla del Pilar, con desplazamientos cosísmicos de aproximadamente 0,25 m y un proceso de licuación de suelos registrados en la línea de la costa.Los efectos del sismo causaron el derrumbe parcial o total y daños graves a las estructuras, especialmente en Cariaco y Cumaná y serias averías a las redes de servicios públicos de agua y electricidad.

Las poblaciones más afectadas fueron la de los municipios Ribero en Cariaco, Sucre en Cumaná, Andrés Eloy Blanco en Casanay, Andrés Mata de San José de Aerocuar , Mejías en San Antonio del Golfo y el Pilar en Benites.

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Potencial de Desastres en la Región Insular, en función de sus caracteristicas fisiograficas y poblacionales.

Mensaje  Maigualida Anzola el Jue Dic 04, 2008 7:29 pm

Equipo Nº 4
Administración de Desastres. IV Semestre. UNEFA
- Maigualida Anzola.
- Elvis Guillén.
- Liliana Salinas.
- Diego Manrrique.
- Julio Freites.
II Semestre.
- Jhonnibeth Pérez.

Potencial de Desastres en la Región Insular, en función de sus características fisiográficas y poblacionales.
Los pequeños Estados insulares constituyen una compleja combinación de peculiares características físicas, biológicas, demográficas y económicas. Las superficies terrestres limitadas (de hecho, todo el ecosistema de la isla es una entidad costera), las amplias Zonas Económicas Exclusivas, la limitada diversidad biológica terrestre con altos índices de endemismo, el acceso restringido al agua dulce y la variedad de atributos geológicos, climáticos y geomórficos ofrecen, simultáneamente, una rica variedad de recursos naturales y opciones limitadas de crecimiento y desarrollo sostenibles. Los Estados existentes en esas islas suelen estar aislados y son vulnerables frente a los peligros naturales y antropógenos, así como a los cambios climáticos y a la frecuencia de éstos.
En virtud de las limitaciones de recursos, en los pequeños Estados insulares el uso sostenible de esos recursos es sumamente importante. Generalmente, el número reducido de habitantes de los Estados isleños determina que haya un caudal limitado de especialistas calificados que estén disponibles para dedicarse al desarrollo sostenible. Por consiguiente, los métodos regionales que refuerzan el compartimiento de experiencias e idoneidad, revisten importancia crucial.
Los pequeños Estados insulares dependen en gran medida del turismo y la agricultura como fuentes de empleo e ingreso de divisas. Las zonas costeras, donde se radica la vasta mayoría de la población y la actividad económica, son vitales para la prosperidad de esos países. Son, asimismo, las zonas más productivas, que sustentan un rico caudal de recursos marinos vivientes y un alto grado de diversidad biológica. Durante los años recientes, esos recursos se han visto sometidos a presiones crecientes originadas en la intensificación de las actividades humanas, la eliminación inconveniente, desde el punto de vista ambiental, de los desechos sólidos y líquidos, y los planes de urbanización descontrolados.
Sobre la región del Caribe se cierne una amplia variedad de peligros naturales, desde los huracanes y fuertes temporales anuales a las catástrofes geológicas menos frecuentes pero potencialmente más devastadoras, como los terremotos y las erupciones volcánicas. Puesto que poco puede hacerse para eliminar esas amenazas, la única respuesta posible es la reducción de la vulnerabilidad del desarrollo existente y del futuro ante sus efectos. Sin embargo, a medida que la población de la región aumenta, crece el uso de zonas vulnerables, como las fajas costeras delicadas o las laderas inestables, para la construcción de viviendas, infraestructura o uso económico. Si bien es notoria la existencia de esos riesgos y sus efectos destructivos, hay pocas fuentes de información exhaustiva, por ejemplo mapas fidedignos de riesgos, que sirvan para encaminar esta evolución hacia parajes menos vulnerables.
Los problemas que causan los peligros naturales presentes en la región, pueden verse agravados en grado sumo por el calentamiento global previsto y los consiguientes aumentos del nivel de los mares y de la temperatura en la superficie de éstos, así como los cambios en los regímenes de precipitaciones, vientos y corrientes oceánicas. La vulnerabilidad de los recursos costeros, los asentamientos humanos y la infraestructura frente a la elevación del nivel del mar, imprime relieve a la necesidad urgente de un marco integrado para tratar estos problemas. La escasez de datos fidedignos y la falta de adecuados sistemas de información o estructuras institucionales coordinadas para ordenar los recursos costeros, acentúa las dificultades.
Las naciones del Caribe se encuentran en una región del planeta en la que el suministro de volúmenes adecuados de agua dulce constituye un problema sustancial. En muchos países de la región la disponibilidad anual de agua dulce per cápita está por muy por debajo de la marca de 1.000 metros cúbicos que se considera generalmente para medir la escasez. Los Estados del Caribe dependen en grado sumo de las lluvias para alimentar las tomas superficiales y reponer los caudales freáticos. La geología local complica la administración de los recursos hídricos, porque predominan la piedra caliza porosa, que no sirve para sustentar las corrientes, o la roca volcánica densa, que limita la infiltración. Los cambios en los patrones de precipitación pluvial pueden provocar sequías más graves y prolongadas, limitando las corrientes y el almacenamiento de reservas o pueden incrementar las crecidas y las inundaciones. Además, el alza del nivel del mar puede suscitar la invasión de agua salada en los acuíferos costeros y afectar la calidad del agua de los pozos someros, que son importantes fuentes de abastecimiento para el uso público.
La disponibilidad limitada de agua natural se agudiza debido a deficiencias en la planificación del uso de la tierra y la ordenación del suelo en las cuencas hídricas, que reducen la capacidad de captación de agua dulce y afectan la calidad de las aguas costeras y la diversidad biológica en el medio acuático. Generalmente se considera que los sedimentos provenientes de la erosión del suelo y el uso excesivo de sustancias químicas en la agricultura y en la industria son las causas primarias del deterioro de la calidad del agua y de la salud pública. A menudo, esto se ve agravado por la fragmentación institucional, las políticas inadecuadas, las restricciones financieras e institucionales y la ausencia de un criterio integrado. Los servicios de suministro de agua suelen carecer de la idoneidad técnica y financiera necesaria, administran de manera deficiente la oferta y la demanda en situaciones de escasez y no tienen suficiente capacidad para reunir información y analizarla. Las políticas inadecuadas de fijación de tarifas y los altos niveles de consumo de agua no contabilizado agravan el problema.
En los pequeños Estados insulares del Caribe se registra un rápido aumento del consumo de energía, que obedece a varios factores, entre ellos el crecimiento de la industrialización, el aumento de la población y la expansión de la electrificación rural. Esas naciones y territorios son sumamente dependientes de los combustibles fósiles para la generación de electricidad y en 1996 más del 80 por ciento del consumo total de energía de la región se basó en el petróleo (alrededor de 720.000 barriles diarios). Entre los 22 países y territorios de la región, 12 dependen totalmente del petróleo para su consumo primario de energía y en 9 de los 10 restantes, el grado medio de dependencia supera holgadamente el 80 por ciento. En la mayoría de esas naciones, el uso de los combustibles fósiles ha aumentado con el transcurso del tiempo, a medida que la base de la economía fue desplazándose de la agricultura a la industria y los servicios. Esos altos niveles de consumo de combustibles fósiles plantean a las naciones del Caribe un futuro insostenible en materia de energía, con posibles repercusiones sumamente negativas en el medio ambiente, agudizando el problema del cambio climático, provocando pérdidas de la diversidad biológica e imponiendo presiones a las economías locales.
Habida cuenta del papel predominante que los combustibles fósiles desempeñan en la generación de electricidad en los pequeños Estados insulares del Caribe, este sector constituye el mayor contribuyente de emisiones de gases de efecto invernadero en la región. El cambio climático es una cuestión de especial relieve para los pequeños Estados insulares y, si bien la región del Caribe es un contribuyente de poca importancia a las emisiones mundiales, estará entre las primeras que sufran las consecuencias. Los modelos vaticinan que para el año 2100 la temperatura media de la superficie del planeta alcanzará un aumento anual de 1 a 3.5 ° C y que el aumento medio del nivel del mar será de 15 a 95 cm. Esto último es motivo de especial preocupación para la región del Caribe en virtud de su geografía.

Maigualida Anzola

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